Editorial #192: Tras la Zanahoria Verde

Borneros

 

El dólar como moneda de cambio. Los cuadernos como tema de distracción. Comodoro Py: el boliche de moda donde bajan los arrepentidos eructando dólares húmedos. Ezeiza: un lugar para tomarse un avión y no volver nunca más o Ezeiza la Cárcel peronista. La Argentina: un Lugar donde vienen maestros venezolanos y consiguen trabajo. Las pymes: hace 20 años acosadas por los impuestos y juicios laborales. Las tasas de interés por las nubes para distracción al dólar.

Y así, Alfonso, el tornero que agarró los $600.000 que ahorró para el torno numérico marca ROMI G280 y los puso en plazo fijo: se levanta $30.000 por mes y se ahorra el juicio laboral a futuro. Que esta receta obsoleta, me la esté dando el Banco Central, es poco serio para un país que está esperando una lluvia de dólares e inversiones extranjeras. Es como el patovica del boliche que te invita a la tarde en la peatonal  y a la noche te pone la mano en el pecho, porque fuiste de zapatillas.

¿Tienen idea cuántos Alfonsos hay? ¿Saben cuánta gente hay que cerraron las persianas cansados de impuestos y juicios Laborales? A esa gente ningún gobierno la escuchó y las inversiones del exterior saben cómo es la historia acá. Saben muy bien de los derechos torcidos de la clase trabajadora, los sindicatos y la industria del juicio.

Nada es serio, en este país, ni las condenas nacionales del pasado K, ni los discursos express  MM de la actualidad. Nos mienten por las dudas que le creamos y por las dudas que le salga bien. Nos seguirán mintiendo siempre. Siempre que en la lata quede leche. Cuando no quede nada, no habrá motivos para la mentira; hasta la verdad será innecesaria porque será visible: la nada misma.

Hoy vamos y venimos mirando al dólar como Monzón entre las cuerdas miraba el reloj. Y se nos va el año y apostamos al 40 % o al 45% de inflación anual. Los mostradores están esperando tener precios para poder facturar. Y en mi caso, por e-mail, me dicen que la impresión del periódico EL BORNE aumentó un 100%. El pecho se te infla como un globo, no dormís un par de días y te das cuenta, que laburando el doble. Podés llegar facturando más.  Podés llegar pagando más impuestos. Para tener un estado que banque los derechos de todos y ganando menos que antes. Y así, vamos a seguir porque no queda otra. Hasta que un ACV te golpee la puerta, y en la vereda de tu velorio, tus conocidos, hablen de “fulbo”, de los cuadernos y del precio del dólar.

 

Fernando Canosa
fernando@elborne.com.ar