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“El Bebo” y su comida de olla a la vera de la ruta

Néstor Aragón tiene 47 años, con más de 28 arriba del camión, cocinaba un estofado a la vera de la ruta y se encontró con “Malna”, con quien protagonizó una entrevista para TN que compartió con EL BORNE, además de regalarnos reflexiones de vida como camionero de pura cepa que es.-

“Fue una experiencia inesperada” comparte Néstor, “El Bebo” para todos, “había cargado el furgón, andaba con ganas de comer un estofadito, así que me puse a cocinar, y de golpe apareció Malnatti con su equipo y le dije ¿Malna que hacés acá?, y justo le faltaba poquito al guiso, así que lo invité a comer”.

«El Bebo» Néstor Aragón

Con 47 años, comparte que, “arranqué de muy chico, en una empresa de colectivos en el Sur, aprendí a manejar ahí, y seguí la carrera, con todo tipo de camiones, 27 años en una empresa vial conociendo todo el país, muy agradecido de todo lo que viví a lo largo de estos años. Me dicen El Bebo y a mi camión lo identificas enseguida, con un banderín rojo”.

Pegar el timonazo en la vida

Toda una vida en la misma empresa, Bebo se agarró Covid, como tantos colegas. Algo que lo hizo reflexionar sobre la vida y lo que pretende para su familia, “estuve aislado en Junín, y en ese tiempo que estuve ahí, decidí afrontar otra cosa, pensé en mi hijo que estudia medicina, quiero trabajar y que no le falte nada a él para terminar su carrera. Me costó mucho, nunca había hecho un currículum, un muchacho conocido me lo hizo, y otro compañero me recomendó, en la empresa de gas donde trabajo ahora, y me fascina mi trabajo. Hice la prueba de manejo, los estudios médicos y arranqué. El gas es una experiencia nueva, gracias a Dios, muchos compañeros me dieron una mano grandísima, y hoy es mi realidad”.

“Me gusta levantarme temprano, a las cuatro y media ya estoy arriba, soy muy inquieto, me gusta hacer de todo, la higiene es muy importante, yo no te tomo ni mate arriba del camión. Me bajo a la burra para desayunar” ilustra sobre su vida cotidiana.

El Bebo y su olla mágica

La olla de El Bebo

“Anduve por el Norte hace unos 40 días, el colega que andaba conmigo no tenía sus cosas, así que le dejé mi equipo, mi frazada, mi heladera y mis ollas, algo que hacemos frecuentemente los camioneros, nos guardamos las cosas, y quedamos que me dejaba las cosas en Bahía Blanca en lo de Doña Clarita o Doña Mary. Son gajes del oficio, amo lo que hago, soy muy agradecido. Tengo gente conocida por todo el país, justo sabía que iba a pasar por Cacharí, ahí tengo un amigo, “Milanesa”, entonces lo llamé y le dije Mila: te pido cualquier olla, dame cualquier cosa que yo la hago trabajar, y me regaló esta ollita que la tengo acá en la cocina armada, en la burra, ahí cocino con toda comodidad, como muchos de nosotros, llevamos lo básico, no necesito una “essen” para sacar una buena comida. Me tocó pasar Navidad en el sur, donde paro a comer siempre invito a un colega, hago un poquito de más, son códigos que creo que no se van a perder jamás”.

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