El impacto de Vaca Muerta en la Ruta Nacional 5
El crecimiento sostenido de la actividad en Vaca Muerta comienza a reflejarse con fuerza en la circulación de la Ruta Nacional 5, especialmente en el tramo que conecta Catriló con Santa Rosa. En este corredor, el tránsito pesado se incrementa de manera constante, impulsado por la demanda logística del sector energético.
El fenómeno responde principalmente al transporte de arena, un insumo clave para el proceso de fractura hidráulica, que llega desde el litoral argentino, en particular desde Entre Ríos.
Un flujo de camiones con Arena en constante crecimiento
Según explicó el perito Jorge Lasala, el movimiento vinculado a la actividad hidrocarburífera creció de forma exponencial en los últimos meses. Inicialmente, se registraban cerca de 3.000 bateas diarias transportando arena, de las cuales aproximadamente el 80% circulaba por la Ruta 5.
Esto representaba unos 2.400 camiones por día, una cifra que ya generaba presión sobre la infraestructura vial. Sin embargo, el escenario actual muestra un salto aún mayor: el tránsito diario oscila entre 3.500 y 3.800 unidades, con proyecciones que podrían alcanzar los 7.000 camiones hacia fin de año.
Efecto económico en el transporte y servicios
El auge de Vaca Muerta no solo impacta en la circulación, sino también en la dinámica económica del transporte de cargas. La demanda creciente generó un verdadero boom en la compra de camiones y bateas, con empresas ampliando flotas para responder a las exigencias del sector.
A lo largo del corredor de la Ruta 5 también se observa un crecimiento de actividades complementarias, como servicios gastronómicos, estaciones logísticas y puntos de descanso para transportistas, dinamizando economías locales.
Infraestructura bajo presión
Más allá del impulso económico, el incremento del tránsito pesado plantea un desafío estructural. La Ruta 5, diseñada para un volumen significativamente menor de circulación, enfrenta hoy niveles de demanda que superan su capacidad operativa.
El aumento sostenido del flujo de camiones no solo eleva el riesgo de deterioro de la calzada, sino que también genera preocupaciones en materia de seguridad vial y tiempos de traslado. En este contexto, especialistas advierten sobre la necesidad de inversiones en infraestructura que acompañen el crecimiento de la actividad energética.














