El conflicto de transportistas continúa impactando de lleno en la logística agroexportadora, con consecuencias visibles en Puerto Quequén. La falta de ingreso de camiones con granos ya genera una acumulación de buques en rada, que no pueden completar carga.
Sin camiones, sin mercadería en puerto
La interrupción del flujo de transportistas hacia las terminales provocó un efecto inmediato: sin camiones, no hay granos disponibles para embarcar.
Esta situación genera un cuello de botella en la operatoria portuaria, donde las terminales se quedan sin stock y los buques no pueden iniciar ni completar carga.
Ya son 15 los buques en espera
Actualmente, se contabilizan 15 embarcaciones en rada exterior frente a Puerto Quequén, a la espera de mercadería. El número refleja la magnitud del problema en uno de los principales nodos exportadores del país.
Algunos de estos buques permanecen en la zona desde principios de abril sin poder operar, lo que incrementa los costos y la incertidumbre en la cadena logística.
Un sistema altamente dependiente del transporte
El caso vuelve a exponer la fuerte dependencia del sistema agroexportador argentino del transporte terrestre.
Cuando se interrumpe el ingreso de transportistas, el impacto es inmediato: las terminales no reciben granos y los embarques se frenan, afectando el ritmo de exportaciones.
Una fila de buques que no deja de crecer
La lista de embarcaciones en espera incluye cargas de trigo, maíz, cebada y girasol con destino a distintos mercados internacionales.
Sin un flujo constante de camiones, la acumulación continúa creciendo y agrava la situación operativa en el puerto.
Impacto en el sistema exportador
El conflicto de transportistas no solo afecta a las terminales, sino a toda la cadena agroindustrial. La falta de mercadería en puerto limita las exportaciones y genera pérdidas económicas.
Además, la continuidad de esta situación puede afectar la confiabilidad del país como proveedor en los mercados internacionales.















