Tras más de dos meses de paralización, Cargill reanudó las actividades de su planta de acopio de Arribeños, en el partido bonaerense de General Arenales, bajo un operativo especial de seguridad.
La planta había suspendido sus operaciones el 3 de julio, en medio de un conflicto con un grupo de transportistas. La empresa había argumentado que no estaban dadas las condiciones de seguridad necesarias para mantener la actividad.
La reapertura se concretó el 10 de septiembre y fue definida por la compañía como una “reanudación controlada”, luego de las medidas extraordinarias implementadas por las autoridades.
Sin embargo, el conflicto continúa sin una solución definitiva. El Sindicato Único de Fleteros de la República Argentina (SIUNFLETRA) advirtió que no descarta nuevas medidas de fuerza en los puertos bonaerenses ante la falta de una respuesta para alrededor de 30 transportistas que, según el gremio, fueron apartados de la operatoria vinculada a la compañía.
Desde Cargill remarcaron que la situación que provocó el cierre “continúa siendo ajena” a la empresa y que responde a diferencias entre distintos actores del sector del transporte.
La multinacional también aclaró que la reapertura no significa que el conflicto haya sido resuelto, sino que las operaciones podrán desarrollarse mientras se mantengan las condiciones necesarias de seguridad.
Ahora, la atención está puesta en las negociaciones entre las partes para evitar que la disputa vuelva a afectar la actividad de la planta y pueda extenderse a otros puntos de la provincia.