El crecimiento de Vaca Muerta multiplicó el tránsito de camiones que trasladan arena desde Entre Ríos hasta Neuquén. El recorrido supera los 1.400 kilómetros y atraviesa rutas con problemas de infraestructura, saturación y largos tramos sin obras de ampliación.
De Ibicuy a Añelo
El circuito tiene su principal punto de partida en Ibicuy, Entre Ríos, donde las areneras trabajan las 24 horas. Desde allí, miles de camiones transportan arena utilizada en las operaciones de fracking hasta Vaca Muerta.
Según un estudio citado en el informe, actualmente unos 4.300 camiones están afectados exclusivamente a esta logística. La demanda podría pasar de 5,5 millones de toneladas de arena en 2025 a 7 millones en 2026 y cerca de 8 millones en 2027.
La Ruta 5, uno de los principales cuellos de botella
Desde Luján hasta Santa Rosa, la Ruta Nacional 5 concentra un importante flujo de camiones. El trazado tiene unos 545 kilómetros, pero solo los primeros 30 son autopista.
En el peaje de Olivera se registraron 942.060 vehículos pesados durante 2025, unos 2.580 camiones diarios. El aumento del tránsito vinculado a Vaca Muerta incrementa la presión sobre una infraestructura que mantiene prácticamente la misma configuración desde hace décadas.
El tramo más deteriorado
Después de Santa Rosa, el recorrido continúa por las rutas nacionales 35 y 143, la Provincial 20 y la llamada Ruta del Desierto.
El tramo más crítico aparece en la Ruta Nacional 151, especialmente entre La Pampa y Río Negro. Allí existen sectores con pavimento muy deteriorado e incluso kilómetros sin asfalto. Los camioneros señalan que los 140 kilómetros entre la Ruta del Desierto y Barda del Medio pueden demandar entre cinco y seis horas.
En algunos sectores, la velocidad de circulación cae considerablemente debido al estado de la calzada.
Más camiones, misma infraestructura
El desarrollo de Vaca Muerta generó un crecimiento del transporte pesado que no estuvo acompañado por una ampliación equivalente de las rutas. La Ruta 5, por ejemplo, fue diseñada para un escenario productivo muy diferente al actual y su reciente concesión no contempla una ampliación integral de la traza.
El resultado es un corredor estratégico para la producción energética argentina que enfrenta más tránsito, rutas deterioradas y falta de capacidad vial, especialmente en los últimos tramos hacia Añelo.