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Tiene 26 años y maneja un camión de hormigón el día a día de la conductora

A los 26 años, Micaela Colucci maneja a diario un camión mezclador de hormigón en la provincia de Córdoba. Vive en Estancia Vieja, es madre de dos hijos y hasta hace poco su rutina laboral estaba ligada a un comercio y a tareas en un centro de salud barrial. Hoy, su realidad es muy distinta: recorre obras, controla la calidad del hormigón y conduce un vehículo de gran porte en un rubro históricamente masculinizado.

Un primer contacto inesperado con el transporte pesado

La primera vez que Micaela se subió a un camión mezclador también fue su primer acercamiento real a un vehículo de ese tamaño. No tenía experiencia previa en el transporte de cargas ni en la conducción profesional. El único vínculo con ese mundo era familiar: su abuelo había sido chofer de colectivos de larga distancia y, durante un período, también manejó camiones.

El punto de inflexión llegó a través del celular. Mientras navegaba por redes sociales, comenzó a ver reiteradamente el anuncio de una capacitación orientada a mujeres. La inscripción estaba por cerrar y decidió anotarse sin demasiadas expectativas. “Pensé que más que un no, no iba a recibir”, recordó tiempo después.

ConduActoras, el programa que abrió una puerta laboral

La iniciativa se llamaba ConduActoras y fue impulsada por Holcim Argentina junto a la Universidad Nacional de Villa María. El programa ofrecía formación gratuita para mujeres interesadas en capacitarse como conductoras profesionales de transporte de carga, con especialización en camiones mezcladores de hormigón.

La convocatoria tuvo alcance nacional e incluyó una etapa teórica inicial y una instancia práctica presencial para un grupo seleccionado. A lo largo del proceso hubo evaluaciones, entrevistas y contenidos técnicos que fueron despertando en Micaela un interés creciente por el funcionamiento del transporte pesado, la tecnología de los vehículos y la responsabilidad asociada al material transportado.

De no haber manejado nunca un camión a conducir un mixer

El salto fue significativo. Pasó de no haber manejado nunca un camión a sentarse en la cabina de un mixer. “Es como estar en una nave”, describió sobre sus primeras prácticas, en referencia al tamaño del vehículo y a los sistemas tecnológicos incorporados: controles electrónicos, indicadores en tiempo real y mecanismos automáticos de operación.

El camión mezclador transporta hormigón, un material que exige atención permanente. Desde la cabina, la conductora debe monitorear el funcionamiento del trompo, la consistencia de la mezcla y los tiempos desde la carga en planta. “Hay mucha responsabilidad sobre el hormigón”, explicó, y aclaró que el aprendizaje continúa todos los días, tanto en la ruta como en la obra.

Cómo es una jornada laboral sobre el camión

Actualmente trabaja en una planta ubicada en la provincia de Córdoba. Allí, son dos las mujeres que se desempeñan como conductoras de camión mezclador, aunque hay otras distribuidas en distintos puntos del territorio provincial.

Cada jornada comienza con un remito donde figuran el camión asignado, el nombre de la conductora y el destino. Algunas obras se repiten y otras obligan a planificar recorridos nuevos, prestando especial atención a cables bajos, puentes y calles angostas. “No paso de 60 kilómetros por hora”, señaló, consciente del peso y del comportamiento dinámico del vehículo cargado.

Cada viaje transporta ocho metros cúbicos de hormigón. El peso se percibe especialmente en curvas y frenadas, aunque el sistema del trompo no genera movimientos bruscos en la cabina.

Descarga, control del material y regreso a planta

Al llegar a la obra, la tarea continúa fuera del camión. La descarga se realiza mediante bandejas plegables que direccionan el hormigón. Antes de completar el proceso, se hace una prueba inicial y se coordina con el personal de la obra si la mezcla requiere ajustes. La consistencia se define en conjunto, según las necesidades del trabajo.

Los parámetros técnicos del hormigón se controlan desde el inicio: valores de cono, tiempos de rotación, temperatura y comportamiento de la mezcla. Todos esos datos se monitorean desde la cabina mediante indicadores electrónicos.

Una vez finalizada la descarga, el procedimiento es inmediato: lavado completo del sistema, plegado de bandejas y regreso a planta. En una jornada habitual, realiza entre tres y cuatro viajes.

Salario, convenio y condiciones laborales

El puesto de conductora de camión mezclador se encuadra dentro del convenio del transporte de carga. Según las escalas vigentes del Sindicato de Choferes de Camiones, desde enero de 2026 el salario básico del sector ronda los 900.000 pesos mensuales, sin contemplar horas extras, viáticos ni adicionales, que pueden elevar el ingreso final.

El acceso a este tipo de trabajo exige licencias específicas, formación técnica y cumplimiento estricto de normas de seguridad. Para ingresar al programa de capacitación, las postulantes debían ser mayores de 21 años, residir en Argentina y contar con licencia de conducir categoría B o superior.

Un camino que recién empieza

Para Micaela, la certificación no marcó el final del aprendizaje. Cada jornada aporta nuevos conocimientos, desde el comportamiento del camión en determinadas condiciones hasta aspectos técnicos del hormigón como material. Incluso manifestó interés en conocer otras etapas del proceso productivo, como el trabajo de laboratorio.

En las obras, la presencia de una mujer al volante todavía genera sorpresa, aunque con el tiempo la dinámica se normaliza. En el plano personal, sus hijos ya identifican los camiones en la calle y los señalan con orgullo.

La empresa evalúa abrir una nueva edición del programa ConduActoras durante 2026. En pocos meses, Micaela pasó de un empleo sin vínculo con el transporte a conducir un vehículo de varias toneladas y formar parte de una actividad clave para la construcción. “Fue un mundo nuevo”, resumió, al describir un cambio que transformó por completo su vida laboral.