El paro de transportistas continúa profundizando su impacto en la logística agroexportadora argentina, con consecuencias visibles en los principales puertos del país. La falta de movimiento de camiones genera demoras en la carga de granos y ya deja más de 50 buques en espera sin poder completar sus embarques.
Menos camiones y puertos con actividad reducida por paro de transportistas
El efecto del conflicto es inmediato: menos camiones en circulación implica una caída en la descarga de mercadería en los puertos. Como resultado, los buques no logran completar carga y deben permanecer en fondeo a la espera de granos.
La situación se repite en distintos nodos clave del sistema. En Bahía Blanca se registran cerca de 20 embarcaciones en espera, mientras que en Quequén hay al menos 8 y en la zona del Río de la Plata se superan las 30. En todos los casos, las operaciones se ven afectadas por la falta de cereal.
Tarifas y costos, el eje del conflicto de transportistas
El conflicto de transportistas tiene como principal punto de tensión la falta de acuerdo en la actualización de tarifas. Mientras los dadores de carga proponen incrementos de entre el 14% y el 16%, desde el sector reclaman subas cercanas o superiores al 30% para poder cubrir costos.
El aumento del gasoil es determinante en este escenario, ya que representa una porción central del gasto operativo. Las subas registradas en los últimos meses intensificaron la presión sobre la rentabilidad de los transportistas.
Ante la falta de acuerdo, las protestas se expandieron a más de 50 puntos estratégicos del país, incluyendo accesos a puertos y rutas clave para el transporte de granos.
Impacto directo en la logística y los embarques
La interrupción del flujo de camiones genera un efecto en cadena en toda la operatoria. El grano no llega a los acopios, no ingresa a las terminales y los buques quedan detenidos.
En los puertos, la situación pasó de preventiva a operativa, con reprogramaciones constantes de embarques, cambios en turnos y demoras que comienzan a acumularse.
Desde el sector exportador advierten que cada buque detenido puede generar costos diarios de entre 40.000 y 60.000 dólares, sumados a gastos adicionales vinculados a almacenamiento y logística.
Además, el incumplimiento de contratos internacionales se convierte en un factor de riesgo, ya que las demoras pueden derivar en penalidades y afectar la confiabilidad del país como proveedor.
Bahía Blanca, con reuniones pero sin solución
En Bahía Blanca, donde la acumulación de buques es significativa, se llevó adelante una reunión en el ámbito portuario con participación de autoridades y actores del sector.
El objetivo fue analizar alternativas para destrabar el conflicto y garantizar el ingreso de cargas, aunque hasta el momento no se logró una solución concreta.
Un sistema dependiente del transporte por camión
El conflicto de transportistas vuelve a exponer una característica estructural del sistema logístico argentino: su fuerte dependencia del transporte terrestre.
A diferencia de otros países con mayor participación ferroviaria o fluvial, en Argentina la mayor parte de los granos llega a puerto por camión. Cuando este eslabón se interrumpe, el impacto es inmediato.
La situación se da, además, en un momento clave como la cosecha, con puertos preparados para operar a pleno pero sin mercadería suficiente para sostener el ritmo.
Riesgo de mayor impacto en la exportación
El escenario actual, con camiones detenidos, accesos condicionados y buques en espera, configura un contexto de creciente tensión logística.
Entidades del sector advierten sobre el impacto en la actividad agroindustrial y en la capacidad exportadora. Si el conflicto se prolonga, el problema podría dejar de ser puntual y transformarse en un cuello de botella más amplio para la salida de granos.
En un sistema altamente dependiente del transporte por camión, la continuidad del paro de transportistas profundiza las dificultades y agrava las consecuencias sobre toda la cadena.















