- Con una nueva edición de Volvo Generaciones, la compañía vuelve a poner el foco en empresas familiares que transformaron el esfuerzo de varias generaciones en organizaciones líderes. El segundo capítulo recorre la historia de Anjor y se suma al testimonio que meses atrás protagonizó Prodeman.
Las empresas familiares ocupan un lugar central dentro del transporte argentino. Muchas nacieron con un único camión, atravesaron las distintas crisis económicas del país y, con el paso del tiempo, transfirieron la conducción a hijos y nietos que mantuvieron los mismos valores con nuevas formas de gestión.
Con esa premisa, Volvo Trucks and Buses Argentina lanzó Volvo Generaciones, una serie de minidocumentales que, según define la propia compañía, busca “celebrar las historias de quienes hicieron de la confianza y el trabajo en familia un legado” y reunir “testimonios de clientes que, generación tras generación, eligen Volvo como aliado”.
La segunda edición de la serie tiene como protagonista a Anjor, una empresa cordobesa especializada en el transporte de combustibles que recientemente decidió convertir su flota en 100% Volvo. Antes, el primer capítulo había contado la historia de Prodeman, referente argentino en la producción y exportación de maní.
De un camión a una empresa líder
La historia de Anjor comenzó hace más de cinco décadas con un solo vehículo y el trabajo de Jorge Héctor Velasco.
“Arranqué a los 21 años con un solo camión. Ahí empezamos. Íbamos creciendo, comprando unidades e incorporando gente. Durante cinco o seis años manejé yo mismo. La calle me enseñó muchas cosas”, recuerda el fundador de la empresa.

Velasco también repasa los momentos más difíciles que atravesó el país y cómo esas experiencias marcaron el crecimiento de la compañía.
“Hubo momentos críticos en los que uno necesitaba salir adelante y era difícil. Hubo que poner el pecho y ahí salí. Aprendí muchas cosas.”
Con el paso de los años llegó el recambio generacional. “Cuando los hijos se hicieron más grandes empezamos a trasladarles todo. Hace aproximadamente 27 años que ellos ya se hicieron cargo de la empresa”, resume.
Hoy la conducción está en manos de Lucas Velasco, presidente de Anjor, quien define a la compañía como “una empresa de transporte enfocada en la seguridad y la excelencia en la operación”.
La relación con Volvo comenzó en 2001. “Elegimos Volvo siempre enfocados en la tecnología. En ese momento salió el 460 y fuimos de los primeros que tuvimos ese camión en Argentina”, recuerda Lucas.
Su padre agrega otro detalle sobre aquella decisión. “Volvo llegó al mercado cuando todavía no había concesionario en Córdoba. Me ofrecieron el primer Volvo, que venía con caja automática, y lo compré. Así empezamos con Volvo.”
Dos décadas después, esa relación dio un paso más. En 2024 Anjor decidió unificar toda su flota bajo una sola marca y firmó un acuerdo para incorporar 320 camiones Volvo FM 410, con entregas previstas hasta 2027. La operación convirtió a la empresa en el mayor cliente exclusivo de Volvo en Argentina y consolidó una flota destinada íntegramente al transporte de combustibles y cargas peligrosas.
“Fue una decisión que veníamos analizando desde hacía tiempo. Queríamos tener una sola marca potente para brindarles a nuestros clientes la mejor opción en seguridad, tecnología y eficiencia operativa”, explica Lucas Velasco.
La experiencia acumulada también dejó enseñanzas para la nueva generación. “Lo que aprendimos en los momentos más difíciles fue tomar decisiones rápidas y doblar la apuesta. Para mí esa es la clave”, afirma.
Sobre el futuro, sostiene que el desafío trasciende a la propia empresa. “Hoy nos sigue desafiando construir y tener un impacto no solo en la empresa, sino también en la comunidad. Lo que nos gustaría dejar como huella es que esto no es solo un trabajo. Nosotros hacemos lo que nos gusta y lo hacemos con pasión.”
El fundador resume en pocas palabras su evaluación de más de veinte años junto a la marca.”Nunca tuvimos problemas con Volvo.” Y su hijo cierra con una definición que resume esa relación. “Desde que empezamos a trabajar con Volvo nos aportaron valor agregado y nos ayudaron a crecer a lo largo del tiempo. Si mañana tuviera que volver a empezar, hubiera unificado la marca desde el comienzo de la historia.”
Una historia que comenzó con el maní y llegó a más de 40 países
La primera edición de Volvo Generaciones estuvo dedicada a Prodeman, empresa familiar de General Cabrera, Córdoba, que nació en 1984 como exportadora de maní y que hoy cuenta con más de 600 empleados, presencia en más de 40 mercados internacionales y marcas reconocidas como Maní King.
Oscar Cavigliasso, fundador de la compañía, recuerda que los primeros Volvo llegaron para fortalecer la logística hacia los puertos argentinos. “Los primeros camiones que compré fueron en 2010. Fue una marca que nos dio una muy buena utilidad.”
La evolución de la empresa también estuvo acompañada por la incorporación de sus hijos a la conducción. “Del 2008 en adelante ya estaban los hijos terminando la escuela y haciendo cosas nuevas dentro de la empresa.”

Gustavo Cavigliasso recuerda que el objetivo inicial consistía en agregar valor al producto. “La idea era empezar a descascarar el maní. Después el mercado fue cambiando, aparecieron nuevas exigencias y nosotros fuimos mejorando la calidad, las máquinas y la producción, siempre con la exportación como objetivo.”
Para Marcela Cavigliasso, el crecimiento de Prodeman responde a un conjunto de valores que permanecieron inalterables. “La responsabilidad, el trabajo en equipo, la honestidad, la palabra y la confianza que se genera con el otro fueron fundamentales para hacer negocios.”
Guillermo Cavigliasso destaca el legado recibido de sus padres. “Nos enseñaron el esfuerzo, la dedicación, la pasión y las ganas de hacer las cosas. Nosotros tratamos de transmitir esos mismos valores.”
Ivana Cavigliasso, por su parte, pone el foco en las personas que integran la organización. “Es fundamental la relación con la gente que trabaja todos los días con nosotros. La honestidad, la importancia de la palabra y el esfuerzo vienen desde la genética de la familia.”
Oscar Cavigliasso también explica por qué la empresa mantuvo su apuesta por Volvo durante todos estos años. “Los últimos camiones son realmente impresionantes. Se manejan casi solos, ayudan a frenar y tienen muchas asistencias que son muy importantes para el camionero.”
Historias que trascienden generaciones
Aunque pertenecen a sectores diferentes, Anjor y Prodeman comparten un recorrido similar. Ambas comenzaron como emprendimientos familiares, crecieron a partir del trabajo cotidiano de sus fundadores y atravesaron el recambio generacional sin perder los valores que dieron origen a cada proyecto.
Ese es precisamente el eje que Volvo busca rescatar con Volvo Generaciones: mostrar que, detrás de cada camión, también existen historias de familias, decisiones empresarias y relaciones de confianza construidas durante décadas.