Una situación que se volvió parte de la nueva normalidad
La entrega de patentes para autos y motos 0 km atraviesa una crisis que comenzó a fines de 2024 y aún no encuentra una solución definitiva. Actualmente, se estima que hay más de 180 mil matrículas pendientes de entrega en todo el país, una situación que afecta tanto a nuevos propietarios como a quienes necesitan reponer una patente por robo o extravío.
Lejos de ser una excepción, esta demora en la entrega de placas metálicas ya se ha convertido en parte de la “normalidad” dentro del sistema registral automotor. Como medida transitoria, se otorgan patentes provisorias válidas por 180 días, que deben colocarse en el parabrisas y la luneta de los vehículos.
Por qué faltan las chapas patentes
La raíz del problema está en el cambio de proveedor decidido por el Gobierno nacional. Hasta hace poco, la Casa de la Moneda era la única entidad habilitada para producir las matrículas, pero debido a fallas en algunas tandas —que se borraban con el uso— se optó por finalizar ese vínculo.

En su lugar, se adjudicó la producción a una nueva empresa, Tonnjes Sudamericana S.A., mediante una licitación que buscó terminar con el histórico monopolio. Sin embargo, el proceso fue más complejo de lo esperado: se encontraron máquinas fuera de servicio, demoras logísticas y una importante resistencia al cambio dentro del sistema.
Qué pasa con las patentes provisorias
Mientras tanto, todos los registros del país entregan placas provisorias en papel. Estas tienen validez legal para circular dentro del territorio nacional, aunque pueden surgir complicaciones si se intenta salir del país. En algunos casos, las autoridades fronterizas podrían exigir la chapa metálica definitiva, lo que genera incertidumbre para quienes necesitan viajar.
¿Cuándo se normaliza la entrega?
Según estimaciones oficiales, la entrega de nuevas chapas metálicas comenzaría a normalizarse a partir de mayo, una vez que el nuevo proveedor esté plenamente operativo. Esto permitiría atender la demanda acumulada y reanudar el ritmo habitual de producción y distribución.

No obstante, el impacto de esta transición ya se siente en todo el sistema. Además del perjuicio para quienes adquieren un vehículo nuevo, el problema afecta también a la logística de concesionarias, gestores, registros y organismos vinculados al transporte.
Una oportunidad para modernizar el sistema
Más allá del problema puntual, esta situación pone de manifiesto la necesidad de modernizar el sistema registral automotor en Argentina. La digitalización de trámites, una mejor planificación en los procesos de licitación y mayor transparencia en los contratos podrían evitar que se repita un escenario similar en el futuro.















