FADEEAC propuso un régimen de incentivo para retirar de circulación camiones de más de 30 años y facilitar la compra de unidades 0 km mediante una reducción de impuestos nacionales. Sin embargo, el Gobierno descartó la iniciativa al considerar que implicaría un costo fiscal incompatible con la política de equilibrio de las cuentas públicas.
La renovación de la flota de camiones volvió a instalarse en el centro del debate entre el Gobierno y el sector del transporte de cargas. La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) presentó un proyecto para incentivar el reemplazo de unidades con más de 30 años de antigüedad mediante un esquema de beneficios impositivos, pero la propuesta fue rechazada por las autoridades nacionales.
Según trascendió, funcionarios del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, respondieron que un plan de estas características “implica un gasto para el Estado” y que la prioridad del Gobierno continúa siendo mantener el equilibrio fiscal.
Un parque automotor cada vez más envejecido
La preocupación del sector no es nueva. Argentina cuenta con un parque de aproximadamente 683.000 camiones, cuya antigüedad promedio ronda los 22 años, una de las más elevadas de la región. En comparación, en Brasil el promedio se ubica cerca de los 11 años.
Para las empresas transportistas, esta situación repercute directamente sobre la competitividad, los costos operativos y la seguridad vial. Las unidades más antiguas presentan mayores consumos de combustible, requieren más mantenimiento y, en muchos casos, carecen de sistemas modernos de seguridad como frenos ABS, control electrónico de estabilidad (ESC) y otras tecnologías incorporadas en los vehículos actuales.
Cómo era el plan que impulsaba FADEEAC
La propuesta presentada por FADEEAC contemplaba que los propietarios de camiones con más de tres décadas de antigüedad pudieran entregar esas unidades para desguace y, a cambio, obtener un certificado con valor fiscal.
Ese certificado permitiría acceder a una reducción de hasta el 25% de los impuestos nacionales aplicados a la compra de un camión cero kilómetro, con el objetivo de acelerar la renovación del parque automotor sin establecer subsidios directos.

Desde la entidad sostienen que la medida permitiría retirar de circulación vehículos obsoletos, mejorar la seguridad vial, reducir emisiones y disminuir los costos logísticos del transporte de cargas.
El contraste con la política aplicada a otros vehículos
Uno de los argumentos expuestos por FADEEAC apunta a que el Gobierno sí avanzó en la reducción de impuestos para otros segmentos del mercado automotor.
Los empresarios recuerdan que se eliminaron aranceles para determinados vehículos eléctricos e híbridos importados, además de haberse flexibilizado el ingreso de colectivos impulsados a GNC.
Desde la federación consideran que una política similar aplicada al transporte de cargas permitiría mejorar la competitividad de uno de los sectores que moviliza cerca del 90% de las mercaderías que circulan por el país.
Infraestructura y financiamiento, otros desafíos
La antigüedad de la flota se suma al deterioro de buena parte de la red vial nacional y a las dificultades para acceder al financiamiento.
Desde el sector automotor también reconocen que, sin líneas de crédito accesibles ni incentivos fiscales, resulta complejo impulsar un programa de renovación de camiones, especialmente entre pequeñas y medianas empresas transportistas.
Las terminales nucleadas en ADEFA respaldan la necesidad de modernizar el parque automotor, aunque admiten que actualmente no existen condiciones financieras que permitan implementar un plan de gran escala sin algún tipo de acompañamiento estatal.
Una discusión que continúa abierta
Aunque el Gobierno descartó la propuesta por motivos fiscales, el debate sobre la renovación del parque de camiones sigue vigente dentro del sector.
Transportistas y fabricantes coinciden en que incorporar unidades más modernas permitiría mejorar la eficiencia logística, reducir el consumo de combustible, disminuir las emisiones contaminantes y elevar los estándares de seguridad vial, en un contexto donde el transporte automotor continúa siendo uno de los pilares fundamentales de la economía argentina.