En un contexto donde el transporte de carga exige cada vez más eficiencia, Guajardo y Linares consolida su liderazgo tras cerrar el año pasado con cifras récord en ventas. Lejos de conformarse, la empresa ya proyecta superar ese piso durante este ejercicio, apoyada en una estrategia que combina innovación de producto, mejora continua de procesos y una fuerte apuesta por el bienestar de sus colaboradores.
“Venimos de un año histórico en ventas, y este 2026 el objetivo es claro: superarlo. Pero no se trata solo de vender más, sino de hacerlo mejorando cada eslabón del proceso productivo”, explica el Licenciado Emanuel Linares, Administrador General de la firma.

Uno de los proyectos más ambiciosos es la culminación de la nave de pintura, que incorporará frentes aspirantes de última generación. “La incorporación de estos dispositivos no es solo una mejora tecnológica, es un cambio en la calidad de vida laboral. Mejora la ergonomía, la salubridad y, sobre todo, la calidad del trabajo terminado, reduciendo tiempos de proceso”, detalla Linares. En una industria donde la productividad es el gran objetivo, cada minuto ganado se traduce en resultados.

La renovación no se detiene ahí: nuevas máquinas de soldar y dispositivos de movilidad se suman al parque productivo, optimizando la operación diaria del taller.
El bienestar de los colaboradores también tuvo avances concretos: ya se finalizaron los baños renovados, un desayunador y una oficina de espera para que los clientes aguarden con comodidad mientras se monta su carrocería. A esto se suma la construcción de nuevas oficinas comerciales, hoy con un 50% de avance.

En materia comercial, Guajardo y Linares mantiene su clásica financiación en 6 cheques sin interés y lanzó el nuevo Plan Fábrica GyL, con 10 pagos accesibles para sus clientes.
“Crecer con orden, invertir en la gente y en la calidad: esa es la fórmula que nos trajo hasta acá”, resume Linares, con la mirada puesta en un año que promete ser, otra vez, el mejor de la historia de la empresa.