Más de 80 productores argentinos visitaron la planta de Volvo en Brasil

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Un total de 1,3 millones de m2. De ellos, 400.000 m2 exclusivamente destinados a las distintas áreas de líneas de producción en continuo movimiento, bajo un permanente control de calidad. En la zona de ensamblado de las cabinas, 80 robots se mueven sincronizadamente para unir centenas de piezas con más de 4.000 puntos de soldadura. Una reserva ecológica. Una «casa del cliente», con salón de eventos y acceso a la pista de prueba. «Esto es Disney. Sí, el Disney de los camiones». La frase se escuchó como al pasar y salió de uno de los 88 visitantes que, entre productores rurales y transportistas, conformaron la delegación que partió en un vuelo chárter desde la Argentina para conocer la planta de Volvo en Curitiba, en el estado de Paraná, Brasil.

El objetivo fue que los visitantes conocieran el «mundo Volvo», es decir que «pudieran ver cómo se producen, bajo que normas y procesos de calidad, los camiones que eventualmente ellos podrían conducir o adquirir para su trabajo» explicó Pablo Hurtado, Director Comercial y Retail de Volvo Trucks Argentina.

La fábrica de Curitiba es el mayor complejo industrial de Volvo en América Latina, y en él se fabrican camiones pesados y semipesados, chasis de autobuses, motores, cabinas y cajas de cambios. Se desempeñan allí 3800 trabajadores.

La delegación argentina, al mando de Federico Reser, Ingeniero de Producto, reunió a empresarios rurales y del transporte de distintas provincias, como Entre Ríos, Santa Fe, La Pampa, Buenos Aires, Córdoba y Corrientes, entre otras. La idea no fue solo conocer la planta de Volvo, cuya producción supera hoy las 100 unidades terminadas por día, sino también la propia ciudad de Curitiba, una ciudad ejemplo en sustentabilidad y ecología.

Por un lado, en Curitiba es prácticamente innecesario tener vehículo en la ciudad, pues todas las rutas de colectivos están interconectadas entre sí y se integran con otros medios de transporte como el metro y el tranvía. Es la cuna del sistema de autobús de tránsito rápido (o Bus de Tránsito Rápido, BTR), conocido en español también como metrobús, que entró en servicio en 1974.

No se trata de una moda. La Curitiba actual, una ciudad verde donde los edificios rodean a la naturaleza y no al revés, es el resultado de un continuo proceso de planificación que arrancó hace más de 30 años. La planta de Volvo, instalada en ese lugar desde 1977, ha formado parte activa y colaborativa con esos planes para una ciudad más eficiente, amigable con el medio ambiente y con una gran calidad de vida.

El aporte de Volvo no se limita a la infraestructura o los procesos limpios. Su contribución a una filosofía urbana con centro en la calidad de vida tiene su correlato puertas adentro de la fábrica, en la gestión de los recursos humanos. Es la empresa mejor valorada para trabajar. «La mayoría de los egresados de las universidades de Curitiba y la región tienen como máxima aspiración trabajar en Volvo, por su plan de carrera», explicó Reser.

En Curitiba nació el Volvo Production System, a través del cual los mismos operarios van proponiendo mejoras en el proceso de fabricación y ensamblaje en pos de lograr mayor eficiencia en los procesos. Surgió como una iniciativa de esta fábrica y se ha replicado en el resto de los centros de la marca sueca en el mundo.

«Fue una experiencia única conocer la fábrica y constatar, desde el mismo momento de la fabricación, que mis choferes conducen un camión tan seguro y confortable. Me enorgullece poder tratarlos así», dijo Rodolfo Rivara, uno de los clientes que participó de la visita. Rivara recordó que es «usuario de Volvo, tengo varios camiones y hemos renovado la flota con nuevos 330», en referencia al Volvo FM 330 Evo Win 6×2, un semipesado concebido especialmente para adaptarse a la nueva reglamentación de escalabilidad que permite transportar más de 45 toneladas.

Por su parte, Heraldo Decito, integrante de una cooperativa agrícola de Hernando, Córdoba, aseguró que «vivimos una experiencia única, ver los procesos de calidad con los que se elaboran los productos es increíble. Una cosa es que te lo cuenten o verlo en un documental, otra es vivirlo».

Escalabilidad y la vuelta al camión propio

El viaje de los productores argentinos se produce en un contexto donde el cambio en la legislación argentina para la escalabilidad renovó los desafíos de Volvo en el país, en particular con el lanzamiento de modelos como el FH 420 6x2T y el FM 330 6x2T, idóneos para el segmento del campo.

Ambos modelos se producen en Curitiba y los clientes pudieron ver, en tiempo real, todo el proceso de fabricación y las normas de calidad y seguridad con las que se los produce, además de probarlos en la pista que la planta tiene especialmente para ese fin. En la visita, entre otras actividades, accedieron precisamente a presentaciones sobre distintos aspectos de la industria de camiones y pudieron comprobar, con el acceso a estadísticas, que hoy Volvo es líder en configuraciones 6X2 de más de 330 CV con un 46% de market share.

Otro aspecto del contexto que empalma con la apuesta de Volvo por el mundo del campo se relaciona con un proceso de cambio que se vive entre los productores, que están volviendo a la estrategia de tener camión propio, antes que seguir con la dinámica de tercerización que caracterizó el último período. «Antes el productor cosechaba e inmediatamente vendía, para lo cual, en base a cierta planificación, sabía aproximadamente cuándo tenía que usar el transporte. Desde hace un tiempo, con la aparición de los silobolsa, pueden stockearse y decidir cuándo vender, sobre todo en función de la conveniencia o no del tipo de cambio, por lo que la posibilidad de contar con transporte propio le da al productor mayor flexibilidad y margen de maniobra para operar en estas condiciones», explicó Reser. «En las charlas en Curitiba, hablamos de las ventajas de tener camión propio», agregó.