El transporte por carretera enfrenta una crisis silenciosa pero creciente. Según el último informe de la Organización Internacional del Transporte por Carretera (IRU), actualmente hay 3,6 millones de vacantes sin cubrir para conductores profesionales en 36 países. La situación se complica aún más si se considera que, en los próximos cinco años, se jubilarán 3,4 millones de choferes, lo que podría poner en jaque a toda la cadena logística mundial.
El estudio, basado en encuestas a más de 5.000 empresas de transporte que representan el 70% del PIB global, señala una tendencia preocupante: la industria no logra atraer a jóvenes, mientras la proporción de conductores mayores de 55 años no deja de crecer. Hoy, la edad promedio de un camionero es de 44,5 años y el porcentaje de menores de 25 ha caído significativamente, alcanzando apenas el 2,2% en países como Italia o el 3% en España y Polonia.
En contraste, los choferes mayores de 55 representan el 31,6% del total, y en algunos países superan el 45%. Esta brecha generacional anticipa un futuro incierto para el sector si no se suman nuevos conductores de forma sostenida.
Un problema estructural que supera la cuestión salarial
A pesar de lo que podría suponerse, los salarios no parecen ser el principal obstáculo. En promedio, los sueldos en el rubro superan entre un 30% y un 135% el costo de vida básico en las regiones analizadas. Sin embargo, esa ventaja no ha logrado atraer nuevos talentos.

La satisfacción laboral tampoco parece ser el problema: el 81% de los conductores encuestados afirma estar conforme con su trabajo, y más de la mitad dice sentirse “muy satisfecho”. Sin embargo, el sector enfrenta otras dificultades que afectan el atractivo de la profesión, como la falta de áreas de descanso adecuadas y las malas condiciones en los puntos de entrega, señaladas por el 91% de los trabajadores.
Soluciones urgentes para una crisis que no espera
La IRU advierte que se necesitan reformas estructurales para frenar esta tendencia. Entre las principales recomendaciones del informe se encuentran:
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Integrar la formación para conductores en los sistemas educativos.
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Eliminar barreras de edad poco realistas para el acceso a licencias profesionales.
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Invertir en infraestructura, como áreas de descanso seguras y funcionales.
“El problema no está en retener a los camioneros actuales, sino en facilitar el acceso a la profesión. Sin una acción coordinada, esta bomba demográfica puede explotar, afectando la economía global y la competitividad de las industrias”, advirtió Umberto de Pretto, secretario general de la IRU.
El informe completo analiza el panorama global por país, edad, género y tipo de empresa, y propone estrategias para fortalecer el sector logístico en un escenario de alta demanda y escasez de personal calificado.















