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María Natalia Rondinara: ¡Yo lo puedo hacer!

María Natalia Rondinara (45), hace 8 años dejó su ocupación de Profesora de Educación Física y retomó el trabajo de su abuelo y su padre, que lleva más de 78 años en Mar del Plata: el rubro de la metal-mecánica.

Natalia pasó por todas las crisis conocidas, además del derecho de piso de un nuevo rubro, en el que, por decisión propia y condición de mujer (sí, es una apreciación machista), decidió agarrar la Stilson.

Con ayuda de un tornero amigo de su padre, aprendió a manejar un torno. Ella quería saber todo, para conocer los tiempos, lo que se hacía y así comprobar si los elementos con los que contaba eran los apropiados.

Luego de la desaparición de su padre, la empresa pasó por dos años de trabajos que no se realizaban como es debido: muchas fallas en materiales y trabajos que volvían reclamando la garantía.

Natalia decidió subirse al barco y dar vuelta la historia, 47 reclamos tuvo que afrontar en el primer año, y fue muy difícil, se encontró con la mitad de las herramientas que tenía su padre, ¡ni compresor le quedaba! Pero con la misma seguridad que nos cuenta su vida, logró encaminar la empresa que su abuelo y su padre supieron tener.

“Mi papá desarrolló un sistema único de reparación sin desarmar, de puntas de cañoneras: consiste en cortar la punta, donde se alojan los bolilleros, que por algún motivo se deterioraron con un torno portátil que el mismo inventó en el año 1976; que agranda o rectifica la manga de cañonera, luego se hace de cero la puntera con material virgen, se tornea dsicha puntera, se calienta, se clava, se suelda y se arma ¡y así queda como recién salido de fábrica! Solo desarmo la rueda y el plato de freno. Las punteras que reparamos acá tienen una vida útil de 10 a 12 años según el mantenimiento y el trato que se les dé.”

Natalia nos explica con una naturalidad que sorprende. Claro: es ella misma la que realiza todo lo que nos cuent. No nos da vergüenza confesar que, en un primer momento, creíamos que ella estaba en la administración o en la parte de Marketing…

“En las épocas donde no hay mucho trabajo porque la economía no ayuda, los camiones también andan menos y hay menos reparaciones, entonces me fui a lo de un amigo “Charly”, que hace tren delantero y fui mirando y aprendiendo, y luego lo empecé a hacer acá. Y en camiones. Como sabíamos de autos, también tomábamos vehículos livianos. Hoy hacemos todo lo que es transmisión, punta de cañoneras, diferencial (piñón y corona), frenos y tren delantero”.

Hoy Natalia Rondinara, con un taller impecable y con todas las herramientas necesarias, con un piso blanco de boutique, nos cuenta, nos enseña, nos hace creer que no existe lo imposible.